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SENN FERRERO
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NIL y Transfer Portal: los pilares del nuevo modelo económico del deporte universitario en EEUU

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NIL y Transfer Portal: los pilares del nuevo modelo económico del deporte universitario en EEUU

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NIL y Transfer Portal: los pilares del nuevo modelo económico del deporte universitario en EEUU

| TAGS: Natalia Aranda

El deporte universitario estadounidense ha experimentado en los últimos cuatro años una transformación estructural sin precedentes. Lo que durante muchos años represento un sistema anclado en el principio del amateurismo ha cedido paso a un modelo que, en la práctica, se asemeja cada vez más al deporte profesional. Dos mecanismos han sido los protagonistas: el reconocimiento del derecho de los atletas a monetizar su nombre, imagen y semejanza (en adelante “NIL”, por sus siglas en inglés, Name, Image and Likeness) y la consolidación del portal de transferencias (Transfer Portal) como herramienta de libre movilidad entre instituciones. Analizar estas figuras no es un ejercicio de curiosidad académica, es una necesidad para cualquier operador jurídico que asesore a clubes, federaciones, atletas o inversionistas con intereses en el ecosistema deportivo global, dado el efecto de arrastre que este modelo ya genera en otras jurisdicciones.

I. El sistema NCAA y sus reglas de elegibilidad.

La National Collegiate Athletic Association (en adelante, la “NCAA”), organismo rector del deporte universitario en los Estados Unidos, agrupa a más de 1,200 instituciones de educación superior divididas en tres divisiones competitivas. La División I, objeto central de este artículo, concentra los programas de mayor envergadura económica y es la cantera natural de las ligas deportivas profesionales norteamericanas. Un atleta universitario dispone de una ventana de elegibilidad de cinco años desde su primer semestre de inscripción, dentro de la cual puede competir un máximo de cuatro temporadas. La diferencia entre ambos conteos da origen al “redshirt”, cuando un atleta cursa un año sin competir oficialmente, ese año no se descuenta de sus cuatro temporadas de competencia. Esta figura, en sus modalidades académica, atlética o médica, es herramienta central en la planificación de rosters y en la negociación de becas atléticas, que cubren matrícula, alojamiento, alimentación y libros. El acceso institucional es un proceso altamente regulado con restricciones precisas sobre cuándo los entrenadores pueden contactar prospectos desde la secundaria; el instrumento formal de compromiso era, hasta 2025, la National Letter of Intent (NLI), que la NCAA eliminó como consecuencia directa de los litigios que se describen a continuación.

II. Origen Jurídico de la Transformación: O’Bannon a House v. NCAA.

El sistema NCAA descansó durante décadas sobre el principio del amateurismo —la participación en el deporte sin expectativa de beneficio económico—, escudo jurídico que permitía a las instituciones beneficiarse de los derechos comerciales de sus atletas sin compartir ese beneficio con ellos.

La primer fractura del sistema llegó con O’Bannon v. NCAA[1], que reconoció que las reglas de compensación podían constituir una violación a las leyes antimonopolio federales. El golpe definitivo fue el caso NCAA v. Alston, resuelto por unanimidad por la Suprema Corte de los Estados Unidos el 21 de junio de 2021, cuya opinión concurrente del Juez Kavanaugh señaló que el modelo NCAA sería “probablemente ilegal en casi cualquier otra industria en Estados Unidos”, y que abrió la puerta a la política interina de NIL ese mismo julio[2]. El proceso culminó con el acuerdo House v. NCAA aprobado judicialmente en 2025, que estableció tres consecuencias de enorme calado: (i) el pago de aproximadamente 2.8 mil millones de dólares en compensaciones retroactivas a atletas actuales y exatletas; (ii) la creación de un fondo de reparto de ingresos de 20.5 millones de dólares anuales por institución, distribuido directamente a los atletas a partir del ciclo 2025-2026; y (iii) la habilitación para que las propias universidades (y no solo terceros) puedan compensar directamente a sus deportistas[3]. Este punto es determinante, ya que no solo se trata únicamente de acuerdos con terceros, sino de que las propias universidades compiten por el talento de forma directa e institucional.

III. NIL, Transfer Portal y la emergencia de la libre agencia universitaria.

El NIL opera como el derecho del atleta a celebrar contratos con terceros para la explotación comercial de su nombre, imagen y semejanza. En la práctica, el ecosistema articula los “collectives”, entidades independientes de la universidad que canalizan financiamiento hacia los atletas bajo acuerdos que requieren, en teoría, un propósito comercial legítimo, pero calificados en la práctica como pay-for-play encubierto.

El acuerdo House v. NCAA, aprobado judicialmente en 2025, eliminó cualquier ambigüedad que aún pudiera subsistir. A partir del ciclo 2025-2026, las propias instituciones pueden distribuir directamente hasta 20.5 millones de dólares anuales a sus atletas como reparto de ingresos, con proyección de incremento hasta aproximadamente 32 millones en diez años. La universidad ya no es un tercero ajeno a la compensación, es el empleador de facto. La distinción jurídica entre el atleta amateur y el profesional ha dejado de existir en los hechos, y lo que queda es un modelo de contratación directa de talento deportivo por parte de instituciones académicas que compiten entre sí por los mejores prospectos del mundo con recursos que muchos clubes profesionales no pueden igualar.

Las cifras son significativas, Arch Manning —sobrino de los legendarios quarterbacks Peyton y Eli Manning— acumuló ingresos NIL estimados en más de 6.8 millones de dólares en su primera temporada como titular en los Texas Longhorns en 2025, superando el salario de la mayoría de los entrenadores en jefe de División I [4]. Caitlin Clark, máxima anotadora en la historia del baloncesto universitario americano tanto femenino como masculino, cerró su carrera universitaria con una valuación NIL de 3.1 millones de dólares debido a contratos de Nike, Gatorade y State Farm, mientras su salario de rookie en la WNBA apenas alcanzaba los 76,000 dólares anuales[5]. Estos casos no son excepciones: son la nueva normalidad de un mercado en el que la universidad ha desplazado a la liga menor como primer destino económico del talento joven.

El Transfer Portal completó esta transformación. Liberalizado a los atletas hasta permitir transferencias ilimitadas en 2024, tras Ohio et al. v. NCAA, en el que varios Fiscales Generales argumentaron que las restricciones al transfer violaban las leyes antimonopolio—, es hoy el equivalente universitario de un mercado de fichajes donde el atleta negocia su destino en función de la oferta económica más competitiva. Su impacto sobre los flujos hacia las ligas profesionales es revelador, pues el número de declaraciones anticipadas al draft de la NBA pasó de 363 en 2021 a apenas 106 en 2025, el nivel más bajo desde 2015, confirmando que permanecer en la universidad y cobrar como un profesional dentro de ella, se ha convertido para muchos en la opción económicamente superior[6]

IV. El impacto en otras jurisdicciones: la fuga de talento global.

Lo que comenzó como una transformación interna del deporte universitario norteamericano ha derivado en una reconfiguración de los flujos globales de talento deportivo joven. La combinación de NIL con terceros, reparto institucional directo derivado de House v. NCAA y libre movilidad sin penalización ha convertido al sistema NCAA en un destino económicamente imbatible para prospectos de cualquier latitud, antes incluso de que alcancen la edad mínima para suscribir contratos profesionales en sus jurisdicciones de origen. La lógica es la misma en todos los casos: una institución académica norteamericana puede ofrecer hoy a un prospecto de diecisiete o dieciocho años una compensación que ningún club formador extranjero —sujeto a restricciones laborales para menores, topes salariales y marcos regulatorios nacionales— está en condiciones de igualar. El resultado es una distorsión del mercado global de talento en la que el sistema NCAA no compite contra las ligas profesionales extranjeras, sino contra los propios sistemas de formación que las alimentan.

El caso del baloncesto europeo ilustra con mayor claridad este fenómeno, por ser el deporte en el que la internacionalización del talento es más pronunciada y donde las consecuencias son ya cuantificables. El modelo de desarrollo se sustenta en academias que invierten recursos significativos desde edades tempranas con la expectativa de recuperar esa inversión cuando el jugador llega al primer equipo o es traspasado a la NBA mediante acuerdos de “Draft rights”. El NIL ha roto esa ecuación de forma estructural. Un reporte de Sports Business Journal de 2023 documentó un incremento del 25% en jugadores europeos en la NCAA desde la implementación del NIL[7]. Los casos son ya emblemáticos: Kasparas Jakučionis rechazó integrarse al primer equipo del FC Barcelona para firmar con la Universidad de Illinois por un paquete NIL de seis cifras y fue seleccionado por los Miami Heat en el draft de la NBA 2025; Egor Demin abandonó la academia del Real Madrid para jugar en BYU con un acuerdo NIL que, según reportes, igualaba o superaba el salario de Facundo Campazzo en el propio Madrid; el italiano Dame Sarr siguió una trayectoria idéntica desde Barcelona hacia Duke[8].

El problema jurídico de fondo trasciende lo meramente deportivo. Los clubes formadores carecen de mecanismos eficaces para vincular contractualmente a sus atletas menores de edad más allá de los plazos que cada jurisdicción nacional permite, y cualquier intento de extender ese vínculo enfrenta el escrutinio de la legislación nacional y, para el caso de las ligas deportivas europeas, del Derecho de la Unión Europea en materia de libre circulación y competencia. La FIFA ha desarrollado, en el ámbito del fútbol, mecanismos de indemnización por formación y contribución de solidaridad precisamente para hacer frente a este tipo de desequilibrio; otras disciplinas carecen de un equivalente sistémico y dependen de acuerdos bilaterales entre clubes y ligas para recuperar algo de la inversión formativa. La combinación de NIL más reparto directo de House v. NCAA hace que la captura del prospecto ocurra antes de que el club pueda formalizar siquiera una relación contractual de naturaleza profesional, vaciando de contenido económico cualquier mecanismo de retención que el derecho local pudiera ofrecer.

Reflexión Final.

El deporte universitario norteamericano ha dejado de ser un sistema autorreferencial. La combinación de House v. NCAA, el NIL y el Transfer Portal no ha producido una reforma del modelo amateur, sino que ha producido su sustitución por uno profesional, operado dentro de una estructura académica. Para los operadores jurídicos en otras jurisdicciones, esto plantea al menos tres frentes de atención inmediata.  El primero es el estatuto laboral del atleta universitario, al haber sostenido la Corte de Apelaciones federal que algunos atletas de División I podrían calificar como empleados bajo las leyes federales de salario y jornada laboral, con implicaciones directas en materia de derecho colectivo, responsabilidad patronal y beneficios sociales que redefinirían por completo el modelo de negocio de las instituciones de mayor presupuesto. El segundo es la regulación de los intermediarios. Los collectives NIL operan hoy en una zona gris análoga a la que motivó, en el ámbito del fútbol, la creación del Reglamento FIFA sobre Agentes de Fútbol; la presión regulatoria sobre estos vehículos es predecible y el diseño de marcos de cumplimiento para quienes los asesoren representará una oportunidad de práctica especializada de primer orden. El tercero, y más relevante para jurisdicciones no estadounidenses, es el desarrollo de mecanismos de protección de la inversión formativa que sean suficientemente atractivos para los clubes y lo suficientemente flexibles para no constituir una restricción ilícita a la libre circulación de los atletas, equilibrio que en Europa deberá calibrarse siempre a la luz del Derecho de la Unión y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (“TJUE”) [9]. La velocidad con la que las decisiones regulatorias del sistema NCAA se propagan sobre el ecosistema deportivo global hace de este uno de los frentes de mayor complejidad y evolución en el horizonte inmediato del derecho deportivo internacional.

Lo que está en juego no es únicamente la sostenibilidad de los modelos formativos nacionales, sino la capacidad de cualquier sistema deportivo organizado fuera de los Estados Unidos para competir por su propio talento en condiciones mínimamente equitativas.


[1] O’Bannon v. National Collegiate Athletic Association, 802 F.3d 1049 (9th Cir. 2015). Disponible en: https://law.justia.com/cases/federal/appellate-courts/ca9/14-16601/14-16601-2015-09-30.html

[2] NCAA v. Alston, 594 U.S. ___ (2021). Opinión concurrente del Juez Kavanaugh. Disponible en: https://www.supremecourt.gov/opinions/20pdf/20-512_gfbh.pdf

[3] House v. NCAA, acuerdo judicial aprobado en 2025. Véase: Jeyarajah, S. (2024). How Historic House v NCAA Settlement will impact college athletics. The New York Times/The Athletic

[4] Leitch, W. (2026). Arch Manning’s NIL Earnings in 2025. The Athletic. Véase también: Bleacher Report (2026). Arch Manning Made How Much Money? Disponible en: https://bleacherreport.com/articles/25350900-arch-manning-made-how-much-money-where-qbs-nil-earnings-reportedly-rank-vs-cfb-hcs

[5] Fortune (2024). Iowa basketball star Caitlin Clark is changing the financial playbook for college athletes. Disponible en: https://fortune.com/2024/04/02/caitlin-clark-nil-iowa-basketball-ncaa-endorsements-sponsorships-wnba-march-madness/

[6] Front Office Sports (2025). NIL Is Shrinking the Pool of NBA Draft Entrants. Disponible en: https://frontofficesports.com/nil-is-shrinking-the-pool-of-nba-draft-entrants/

[7] College Sports Network (2025). Is NIL Killing European Basketball Development? Disponible en: https://collegefootballnetwork.com/mens-college-basketball/is-nil-killing-european-basketball-development-reports-suggest-real-madrid-barcelona-could-shut-academies/

[8] Boardroom (2025). Inside College Basketball’s European Takeover. Disponible en: https://boardroom.tv/inside-mens-college-basketball-european-invasion/ Véase también: Eurohoops (2025). Real Madrid reportedly considers shutting youth teams. Disponible en: https://www.eurohoops.net/en/euroleague/1827041/real-madrid-and-barcelona-reportedly-consider-shutting-youth-teams/

[9] Dale, M. (2024). US Appeals Court says some NCAA Athletes May Qualify as Employees under federal wage-and-hour laws. AP News. Disponible en: https://apnews.com/article/ncaa-athletes-pay-employees-lawsuit-e8471184e47a9f806e480d7317ee4ed9


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