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El caso BlueCo: jugadores y técnicos en el juego de la multipropiedad

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El caso BlueCo: jugadores y técnicos en el juego de la multipropiedad

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El caso BlueCo: jugadores y técnicos en el juego de la multipropiedad

| TAGS: Gálder Márquez, Marta Rubio

En los últimos años, FIFA, UEFA y diversas ligas nacionales han intensificado sus esfuerzos para controlar los efectos de la multipropiedad en la competición. Este fenómeno, cada vez más común entre grandes grupos que gestionan redes de clubes, plantea riesgos deportivos y económicos: desde posibles conflictos de integridad, como la participación simultánea de equipos con el mismo dueño, hasta alteraciones en la clasificación por decisiones estratégicas compartidas. Además, existen implicaciones financieras, como traspasos internos por valores alejados del mercado, cesiones encadenadas o estructuras diseñadas para optimizar balances dentro del mismo grupo.

En este contexto, los organismos reguladores buscan nuevas herramientas para garantizar la independencia deportiva, evitar distorsiones económicas y preservar la equidad competitiva en un ecosistema cada vez más complejo.

1.     Limitaciones vigentes: cómo reaccionan los reguladores ante la multipropiedad

Aunque la FIFA no cuenta con una prohibición explícita de la multipropiedad1, sí existe un entramado de normas, principios y decisiones que, en conjunto, buscan limitar su impacto. La regulación más estricta proviene de UEFA y de las propias ligas nacionales, mientras que FIFA actúa como paraguas general a través de criterios de integridad deportiva y control de operaciones de mercado. A continuación, se repasan las principales limitaciones actualmente vigentes y los casos prácticos que las han puesto a prueba.

A.    Participación en competiciones: evitar que dos clubes con el mismo dueño coincidan en un mismo torneo

La restricción más visible para limitar los efectos de la multipropiedad se refleja en la prohibición de que clubes vinculados coincidan en una misma competición, especialmente en torneos europeos. UEFA ha establecido criterios claros: ningún club bajo control o “influencia decisiva” de la misma persona o grupo puede participar en la misma competición, y para garantizarlo se analizan a fondo estructuras accionariales, órganos de dirección y vínculos operativos.

Los casos recientes muestran cómo se aplica esta norma en la práctica. En 2017, Red Bull tuvo que reestructurar cargos directivos, patrocinios internos y canales de toma de decisiones para permitir que RB Leipzig y Red Bull Salzburg compitieran simultáneamente en torneos europeos2. Solo tras demostrar independencia operativa real, ambos clubes pudieron disputar sus partidos, marcando un precedente en la interpretación de la regla. De manera similar, en la temporada

1 Deben excluirse casos puntuales como ocurrió en el Mundial de Clubes 2025 entre el Club León y el CF Pachuca. Puede consultarse el caso mencionado en el siguiente artículo:

https://www.sennferrero.com/2025/04/16/sobre-la-exclusion-de-club-leon-en-el-mundial-de-clubes- fifa-2025/

2 https://editorial.uefa.com/resources/0258-0e2dece33fb8-5cc21edafedf-1000/rb_leipzig_fc_salzburg_-

_cfcb_adjudicatory_chamber_decision_-_june_2017.pdf

2023/20243, el Comité de Control Financiero de UEFA exigió a AC Milan y Toulouse, ambos bajo el Grupo RedBird, garantías de autonomía y la promesa de no realizar traspasos directos entre ellos durante un período determinado, reforzando la separación entre las estructuras. Incluso grupos como Pozzo, que gestionan Udinese y Watford, han recibido advertencias sobre la necesidad de mantener independencia formal en áreas deportivas y de gestión, aunque nunca se produjo un conflicto directo en competiciones europeas, lo que refleja la vigilancia constante de los reguladores sobre la integridad competitiva.

B.     Limitaciones en el mercado de cesiones

El Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores (en adelante, “RETJ”) introdujo límites estrictos al número de cesiones internacionales4, con el objetivo de frenar prácticas asociadas al traspaso de jugadores entre clubes vinculados o grupos multipropiedad. Según el artículo 10.6, se establecen topes progresivos para cesiones salientes y entrantes de jugadores profesionales: entre el 1 de julio de 2022 y el 30 de junio de 2023, el máximo permitido era de ocho jugadores; entre el 1 de julio de 2023 y el 30 de junio de 2024, el límite se redujo a siete; y a partir del 1 de julio de 2024, se fijó en seis.

Aunque el RETJ no menciona la multipropiedad, sus límites a las cesiones internacionales afectan directamente a grupos multipropiedad. Equipos como los del City Football Group o Red Bull, que solían intercambiar jugadores con frecuencia, ahora deben racionalizar estos movimientos o recurrir a clubes externos, reduciendo la posibilidad de usar un equipo como “puente” para el desarrollo de talento y obligando a planificar estratégicamente la gestión de jugadores dentro del grupo.

C.     Control de integridad como medio para evitar influencias indebidas entre clubes

En ausencia de una prohibición formal de la multipropiedad, la FIFA recurre a los principios de integridad establecidos en sus Estatutos, especialmente en el artículo 19, para intervenir cuando una relación societaria, personal o económica podría comprometer la transparencia de una competición. Estas acciones no suelen derivar en sanciones directas, sino en advertencias, reordenamientos internos o la imposición de condiciones para permitir la participación en torneos.

En la práctica, esto se traduce en medidas como la revisión de cargos duplicados: en varios casos, FIFA y las federaciones nacionales han obligado a separar consejos de administración, prohibir que directivos ocupen posiciones en más de un club o impedir que un mismo ejecutivo participe en decisiones técnicas de dos equipos distintos. Asimismo, se han emitido advertencias ante alineaciones o movimientos sospechosos; federaciones de Italia, Inglaterra y Portugal han investigado partidos o cesiones que podrían haber estado influenciadas por vínculos entre clubes del mismo grupo empresarial, aunque en muchos casos estas indagaciones no derivaron en

3 https://es.uefa.com/news-media/news/0283-186f6d39f4a3-c0eee4544849-1000–la-cfcb-decide- sobre-los-casos-de-multipropiedad-de-clubes-p/

4 https://inside.fifa.com/es/organisation/media-releases/fifa-presenta-un-nuevo-reglamento-sobre- cesiones

sanciones formales. La vigilancia constante evidencia que, incluso sin una norma específica, los organismos reguladores buscan preservar la integridad deportiva frente a los riesgos asociados a la multipropiedad.

D.    Regulación financiera

Aunque no existe una norma que prohíba expresamente el traspaso de jugadores entre clubes del mismo propietario, la práctica está cada vez más bajo escrutinio. Las autoridades reguladoras, tanto FIFA como diversas federaciones nacionales, vigilan atentamente que los precios de mercado se respeten, que las comisiones y bonificaciones se ajusten a criterios transparentes y que los contratos no se inflen ni se infravaloren con el fin de beneficiar a clubes vinculados. Este control tiene un impacto directo en la operativa de los grandes grupos de multipropiedad, donde los intercambios internos de jugadores solían formar parte de la estrategia de gestión y desarrollo del talento.

Algunos casos recientes ilustran cómo se aplica esta supervisión. Operaciones a precios inferiores al mercado entre clubes vinculados, como las llevadas a cabo por City Football Group, Red Bull o el Grupo Pozzo, han sido objeto de auditorías contables y solicitudes de información por parte de federaciones nacionales. Incluso la Premier League ha endurecido sus reglas contables tras detectar operaciones cruzadas entre clubes con propietarios comunes o relacionados, demostrando que, aunque la prohibición no sea explícita, la presión regulatoria para garantizar la transparencia financiera y la equidad competitiva es creciente.

2.     El caso BlueCo y su estrategia de fichajes y entrenadores en Europa

El consorcio BlueCo, liderado por Todd Boehly y Clearlake Capital, adquirió el Chelsea FC en mayo de 2022 y, un año después, tomó el control mayoritario del RC Strasbourg Alsace. Desde entonces, ambos clubes han mantenido una relación estrecha en materia deportiva y de mercado, siguiendo un modelo de multipropiedad que busca optimizar la gestión de talento y recursos entre equipos vinculados.

Esta relación se ha materializado en el intercambio de jugadores mediante cesiones y traspasos, principalmente de jóvenes en desarrollo. Desde la adquisición, futbolistas como Angelo Gabriel, Andrey Santos, Caleb Wiley o Diego Moreira han pasado de Chelsea a Strasbourg en calidad de préstamo o transferencia permanente, mientras que jugadores como Mamadou Sarr han circulado en la dirección contraria. Estas operaciones reflejan un flujo coordinado que permite a BlueCo potenciar el desarrollo de talento y la competitividad de ambos clubes, dentro de los límites de las regulaciones de cesiones y supervisión financiera.

El impacto de la multipropiedad también se ha extendido a la gestión técnica. En enero, Liam Rosenior, entonces entrenador de Strasbourg, fue nombrado director técnico del Chelsea FC, llevándose parte de su cuerpo técnico con él. Su traslado evidencia cómo BlueCo utiliza la propiedad compartida para facilitar la progresión de entrenadores y estructuras técnicas entre clubes vinculados, generando eficiencia y continuidad en proyectos deportivos, aunque también

plantea cuestiones sobre autonomía y prioridades competitivas entre entidades bajo la misma propiedad.

Aunque el caso de Liam Rosenior pueda parecer menos relevante que los intercambios de jugadores, el mercado de entrenadores también mueve cantidades desorbitadas: fichajes como los de Julian Nagelsmann Graham Potter o Rúben Amorim, demuestran que acceder a entrenadores por un coste inferior o con preferencia a través de un club vinculado supone una ventaja similar a la de los jugadores. Sin embargo, al igual que ocurre con los movimientos de jugadores entre clubes con un mismo dueño, no existe aún un marco regulador específico que supervise o limite este tipo de traspasos de entrenadores, lo que deja un área gris en la gobernanza deportiva frente al impacto de la multipropiedad.

3.     Conclusión

La multipropiedad plantea desafíos complejos para la regulación del fútbol, tanto en lo deportivo como en lo financiero. Los organismos reguladores han avanzado estableciendo límites a cesiones, supervisando traspasos de jugadores entre clubes vinculados y exigiendo independencia operativa para evitar conflictos de integridad, pero queda un camino largo por recorrer. La dificultad de controlar estas estructuras no puede ser una excusa para no abordar aspectos fundamentales que afectan la equidad competitiva y la transparencia del mercado.

Un área especialmente sensible es la de los entrenadores. A diferencia de los jugadores, cuyos movimientos están parcialmente regulados, los traspasos de técnicos entre clubes bajo la misma propiedad carecen de un marco específico de supervisión, dejando un vacío en la gobernanza deportiva. La multipropiedad permite acceder a estos profesionales con ventaja competitiva o financiera sobre otros clubes, y este fenómeno requiere atención antes de que se consolide como una práctica habitual sin control.

En definitiva, mientras los grupos multipropiedad continúan expandiéndose y optimizando recursos entre equipos vinculados, los reguladores deben seguir adaptando normas y herramientas para garantizar que la integridad, la equidad y la transparencia del fútbol profesional no se vean comprometidas.


Gálder Márquez y Marta Rubio

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